Los hijos que no son amados, usualmente, terminan siendo un problema para sus padres y para la sociedad. Las estadísticas muestran, abundantemente, que quienes se involucran en delitos, drogas, alcoholismo, tabaquismo, violencia, embarazos no deseados, conductas sexuales desviadas o sexo prematuro, son personas que cuando niños y adolescentes, no se sintieron amadas. No significa que sus padres, necesariamente, no los amaran; ellos no llegaron a sentirse amados porque decodificaron los actos de amor que recibieron, de una manera distinta a quienes se los brindaron. Las personas procesan los actos de amor de acuerdo a ciertas categorías preestablecidas, y cada persona, utiliza una de dichas categorías en forma primaria o nativa; así, si pocas veces o casi nunca recibe actos de amor de parte de quienes son significativos para ella, en esa categoría ó 'lenguaje primario', no llegará a sentirse amada y, como es de esperarse, se verá afectada su autoestima.
